Entrevista a Christian Vitry tras su experiencia en el Dhaulagiri

Christian Vitry, está de regreso en Salta. Logró la cumbre del Monte Dhaulagiri (8.167m), la séptima montaña mas alta del mundo. Aquí cuenta su experiencia a el Diario El Tribuno de Salta.

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Lunes 7 de Julio de 2008 - 14:20 3358 | 0




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El alpinista salteño Christian Vitry

Todo acerca de Christian Vitry

- Se hablaba de improvisación en el ascenso... ¿fue así?

- No existieron improvisaciones, nosotros fuimos a escalar la montaña en estilo alpino, liviano, rápido y fuimos consecuentes con el estilo siempre. Sabíamos que seríamos criticados e incomprendidos, pero ese asunto va más allá de nosotros que somos concientes de lo que planificamos e hicimos. Nuestra expedición no tenía sherpas que nos armen y desarmen las carpas, que instalen cuerdas en toda la montaña, cocineros y sirvientes en los campamentos, no teníamos grupo electrógeno o pantallas solares para mantener las computadoras, teléfonos y conexión a Internet, por todo ello dijeron que éramos pobres e improvisados. Pero nuestro objetivo deportivo estaba más allá de todo eso que son las expediciones comerciales, justamente en la vereda opuesta. Nosotros cargamos nuestras mochilas con unos 20 kg desde los 900 metros de altura hasta los 7400 m del campo 3. Solo empleamos 3 porters para que lleven el grueso del alimento hasta el campo base, el resto lo hicimos solos. Por otra parte, a diferencia de todos, que se instalan para aclimatar en el campo base (4.800 m) y de allí suben y bajan muchas veces, nosotros hicimos base en el campo 1 (5.800 m) donde permanecimos mas de una semana aclimatando. Por otra parte, también a diferencia del resto, nosotros antes de partir estuvimos todos en altura, mis tres compañeros estuvieron en el Aconcagua 10 días antes de partir y yo anduve por Ecuador y los cerros de la puna poco antes del viaje. En definitiva, nuestros criterios para afrontar la montaña son sustancialmente diferentes, pero no improvisados.

- ¿Qué sucedió con Glass, Cura y Bracali?. ¿Hubo alguna alianza estratégica con algún otro equipo de ascenso para que puedas conseguir tu cumbre?

- Todos llegamos el 30 de abril al campo 3, allí el mal tiempo y el escaso lugar (estamos hablando de una ladera de 40 grados de inclinación) nos dificultó poder armar dos carpas, por ello armamos solo una, donde debimos pasar la noche los cuatro. Pocas horas después, sin haber descansado por la incomodidad, salimos con Darío a la cumbre. Sebastián se había enfriado las manos y Guillermo estaba cansado, ambos decidieron no salir a la cima y empezar a descender hacia el campo 2. Es aquí donde Sebastián se da cuenta de las severas congelaciones sufridas en ambas manos, eso apresuró el descenso.
Ese 1 de mayo salimos entonces con Darío hacia arriba. A una altura de 7800 metros Darío estaba muy cansado, sus piernas temblaban y decidimos bajar. Yo estaba bien, con mucho resto físico, pero no iba a dejar solo a mi amigo, renuncié a la cumbre. Luego de descender unos 200 m nos cruzamos con Rafael Guillen y Jesús Morales. Allí nos comentan que Rafael estaba cansado y quería bajar, Jesús estaba bien y quería continuar, entonces acordamos con Darío que él bajaría con Rafael y yo continuaría con Jesús para intentar la cima, a la cual llegamos unas horas más tarde.

- ¿Podés brindarme detalles de la cumbre, cuan difícil es su ascenso?

- La parte más difícil de la montaña es entre el campo 2 y 3 y los primeros 200 metros entre el campo 3 y la cima, luego es expuesto, con algunos pasos cortos con cierta dificultad técnica, pero no tan peligroso como lo precedente. Una angosta canaleta de unos 50 metros de longitud y 50 grados de inclinación remata en el filo de la cima. Los últimos metros fueron de gran expectativa, la misma que siento siempre antes llegar a una cima, la de la apertura del horizonte, la de imaginar y pensar que hay mas allá, que es lo que se ve, la diferencia en este caso se magnificaba, pues se trataba de un horizonte generado en los 8.000 metros, con toda la carga emocional del caso. Asome al filo cumbrero y lo primero que observé fue el cuerpo tendido de un montañista que pagó con su vida el haber llegado a la cumbre, allí quedó, tendido, dormido para siempre, quien sabe hace cuanto tiempo_ luego, mi vista se dirigió hacia la izquierda, donde a escasos metros estaba la parte más alta de la montaña, recortada sobre un horizonte dinámico, huidizo, donde la constante fue el cambio. Finalmente llegué a la cima, si hubiese estado con algunos de mis amigos hubiese llorado, pero la cima fue una emoción seca, un palpitar acelerado del corazón y unos demandantes pulmones que se esforzaban por captar lo máximo de un enrarecido aire.

- ¿Cómo fue tu descenso de la cumbre... peligró tu vida?

- Darío debió regresar al medio día del 3 de mayo y eran las últimas horas de la tarde y no había llegado. Toda esa noche no dormí, estuve alumbrando con la linterna, silbando y llamando a Darío. El 4 de mayo a las 16 hs recibo un par de mensajes, uno de Pablo Solsona (nuestro compañero de la primera parte de viaje) y otro del ecuatoriano Iván Vallejos donde me piden que baje, pues era cuestión de vida o muerte. Llevaba cuatro días a 7.400 metros y se avecinaba un temporal. Eran las 16.30 hs, la visibilidad era nula y emprendí el descenso, dejé a Darío 5 litros de agua, un termo con té caliente, comida liofilizada, el calentador y tres cartuchos de gas, si llegaba podría subsistir varios días en la carpa. Le deje una nota comentando sobre mi descenso para pedir ayuda.
Con sumo cuidado descendí desescalando por la expuesta ladera de hielo, la visibilidad era casi nula por la niebla y la nieve había cubierto las cuerdas que indicaban el camino. Al anochecer seguía descendiendo con la linterna frontal encendida. En un momento, atravesando un sector con hielo cristal, el crampón de la bota no se clavó y resbale, caí por la ladera unos 70 metros y finalmente logre autodetenerme. En la caída perdí la linterna frontal, cuya luz se perdía ladera abajo. Me frene a escasos dos metros de una grieta. Allí decidí quedarme, no tenía otra opción segura. Con mi soga y unos tornillos de hielo me fijé a la montaña y pase la noche al borde de la grieta. Tome el último sorbo de líquido antes que se congelara y trate de no dormirme hasta el amanecer. La situación no era la buena, pero estaba controlada. Al amanecer, observé las carpas del campo 2 y me di cuenta que había equivocado la ruta de descenso. Empecé a bajar y debí cruzar varios seracs y saltar grietas. Se nublo y de nuevo quede sin visibilidad, hasta que escuche unas voces, era el lituano Ernestas Marksaitis, quien me facilitó su soga para descender los últimos 150 metros hasta el campo 2.
En el campo 2 estaban dos sherpas que me esperaban con líquido, comida y una carpa para que descanse. Al día siguiente, bajé con los dos sherpas hasta el campo base donde me encontré con Guillermo Glass y me enteré que Sebastián Cura había sido evacuado por congelamientos en sus manos.
El descenso fue duro, peligroso y mi vida estuvo en riesgo, sin embargo, nunca perdí el control de la situación, baje todo el tiempo solo por mis propios medios, no fui rescatado por nadie y tampoco estuve delirando como reportaron los lituanos.

- ¿Qué pasó en el campamento base?

- En la base, con Guillermo (Glass) preparamos nuestras mochilas y habíamos hablado con dos porteadores para que nos lleven otros bultos que nosotros ya no podíamos transportar, estábamos dispuestos a descender caminando durante cuatro días, pero un helicóptero nos buscó y nos trasladó hasta Pokara.
Mis manos sufrieron un gran enfriamiento, pero no llegaron a tener congelaciones, por lo que están bien.


Agradecimientos

"Quiero agradecer en primer lugar a las empresas que apoyaron esta expedición, Makalu Indumentarias que puso todo el equipo de montaña, Carrera de Turismo del Instituto Jean Piaget, Alexander Gold Group, FMC Minera del Altiplano. Al Club Amigos de la Montaña que, a través de su página en Internet brindaron información de primera mano al mundo. A mi hermano Adrián que fue mi preparador físico, a mi familia y un especial agradecimiento a todas las personas que se solidarizaron y estuvieron pendientes y compartieron la alegría de la cima, como también los lamentables hechos ocurridos con la desaparición de Darío Bracali", dijo Vitry.

El tema Brácali

"La madrugada del 3 de mayo Darío (Brácali) parte hacia la cima, estaba nublado pero no había tormenta, no eran las mejores condiciones, pero Darío era una persona criteriosa y de gran experiencia. No sabemos que es lo que le sucedió, aunque lo más factible puede ser una caída".

Emoción cumbre

"En la cima del Dhaulagiri pensé en que llevaba exactamente 30 años de actividad deportiva y, por mi mente se proyectaron cientos y miles de rostros de amigos montañeses, los hubiese querido tener a todos, pero estaba solo, sólo pero feliz, feliz de haber cumplido mi propio sueño y desafío"

Fuente: http://eltribuno.info/verContenido.php?id=15572




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