INVERNALES KARAKORAM

PARA EL TIEMPO LIMITE | ¿PORQUE? Miralo aqui

Bicentenario 2010 : El cementerio de andinistas de Puente del Inca

Un fiel reflejo de gran parte de la historia del montañismo argentino a 2600 metros de altura

Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Miércoles 19 de Mayo de 2010 - 17:30 9116 | 0




164





Aconcagua
DOCUMENTOS DEL BICENTENARIO
El cementerio de Andinistas de Puente del Inca
Gran parte de la historia del Coloso de América duerme bajo sus entrañas



La blanca cruz que corona el Cementerio de Andinistas de Puente del Inca



Imagen estival del Cementerio



Imagen invernal del Cementerio



Una placa: Eric Dean Bender fallece en su intento de ascenso al Aconcagua en Marzo de 1990.

En el año 1928 el oficial británico Bazil Marden enfrentó al Aconcagua en la temporada invernal. Fue durante el mes de julio a través de la ruta normal. Pero nunca logro su objetivo. Al año siguiente su cuerpo congelado fue rescatado y al no haber sido reclamado se decidió sepultarlo en lo que era en ese momento el cementerio ferroviario de Puente del Inca. De esta forma, Bazil Marden, la segunda víctima del Aconcagua, se convirtió en el primer montañista enterrado en el "Cementerio de los andinistas" de Puente del Inca.

Pero el primer infortunado andinista, víctima del Coloso de América, falleció dos años antes que Marden. El fue el austríaco Juan Stepanek quien fallece en 1926 pero recién su cuerpo fue rescatado de la montaña veinte años después. Hoy también descansa en el cementerio de Alta montaña tras varios años en el cementerio de la capital de la provincia.

En un primer momento eran sepultados allí los montañistas que morían y no eran reclamados, pero ahora son los propios amantes de los cerros los que eligen ese lugar para ser sepultados, cargándolo aún más de significado. Entre las placas de conocidos aventureros como Bernardo Razquin, Nicolás Plantamura y Adriana Bance, hay otros de viejos trabajadores del tren y una cantidad no precisada de tumbas sin nombre que le dan la cuota de misterio a Puente del Inca. Además hay placas homenaje de personas que no fueron sepultadas en el cementerio. En el Aconcagua han muerto mas de 120 montañistas intentando llegar a la cumbre.

El Teniente Nicolás Plantamura, del Ejército Argentino, fue el primer argentino en alcanzar la cima del Aconcagua, el 8 de marzo de 1934, siguiendo la ruta normal y en compañía de los alpinistas italianos P. Ceresa, P. Ghigliole, R. Chabod y el arriero chileno Mariano Pastén.

Adriana Bance, por su parte, fue la primera mujer en conseguirlo. Eso sucedió el 7 de marzo de 1940. En 1944, Bance junto con su esposo Hans George Link, quien había logrado su cumbre en solitario en 1936, fallecen en un nuevo intento. Adriana Bance descansa hoy en el cementerio de andinistas. En la misma expedición murieron Walter Schiller, que fue encontrado con medio cuerpo fuera de la carpa, y Albert Kneid.

Aunque es un lugar destacado por todos, no hay cuidadores oficiales ni tiene presupuesto para su mantenimiento. Está en jurisdicción municipal, pero no tiene responsable y ni siquiera hay un registro de quienes son sepultados en el lugar (nadie sabe con precisión cuántos cuerpos hay). Por eso, muchas lápidas han sido destruidas y robadas, igual que placas de bronce y ofrendas dejadas a los andinistas. Hace unos años se logró ampliar el predio y se terminó el cierre perimetral. Los oficiales del Comando de Montaña y algunos operadores del Aconcagua son los protectores "ad honorem".

Aunque la zona de alta montaña por donde hoy pasa la ruta 7 es lugar de tránsito desde hace centenares de años, con la llegada del ferrocarril vivió su época de apogeo. Para hacer llegar las vías hasta el lugar y montar la infraestructura se necesitaban miles de obreros, muchos de los cuales eran extranjeros. La crueldad del clima, las pestes y la dureza del trabajo hicieron que muchos murieran y como no eran reclamados ni había tiempo de bajarlos a la ciudad, eran enterrados en el lugar.

"Todos necesitan su lugar santo y por eso se levantó el cementerio ferroviario en Puente del Inca. Se pueden marcar tres etapas en su desarrollo. La primera es la ferroviaria, luego la de los andinistas muertos en la montaña y ahora la voluntaria, porque muchos piden ser sepultados allí", dice el experto andinista Alfredo Magnani, quien ha realizado la más precisa descripción de las montañas argentinas en una impresionante enciclopedia.

"Nadie lo cuida. Al cementerio va mucha gente por día. Si estuviera en otro país sería parte de los circuitos turísticos y se protegería", asegura el andinista y operador del Aconcagua Rudy Parra. La preocupación llega al punto de que hay familiares de grandes hombres de la montaña que no llevan los restos allí por temor a los saqueos.

De igual manera, la mayoría de los amantes de la montaña ya dejaron comunicado su último deseo. "En mi caso la montaña es mi vida y quiero estar allí", confiesa Rudy, que heredó la pasión de la montaña de su padre, que también descansa en Puente del Inca.

Cada tumba del cementerio esconde una historia, de aventuras que terminaron mal, de trabajadores que nunca fueron reclamados y hasta de epidemias que vivió la zona.

Una de las tumbas más antiguas que se reconocen en Puente del Inca data de 1908. No es ni de un andinista ni de un ferroviario, sino de un médico. Se trata del doctor Eduard J. Cotton, inglés. El hombre estaba en el lugar tratando de combatir una epidemia de difteria que se había desatado. Según se cuenta en el libro de Magnani, una mujer le tosió en la cara y así contrajo la enfermedad que le costó la vida.

Los arrieros y baqueanos fueron los primeros guías y rescatistas del Aconcagua, y algunos murieron allí. Es el caso de Miguel Lucero y Carlos Lobo. Ambos eran compañeros y están enterrados en Puente del Inca.

La cruz más grande del cementerio corresponde a Juan Fiorini y data de 1903. Entre otros objetos de valor, hay una cruz tallada por el artista Chipo Céspedes que fue donada en el aniversario del Club de Andinistas.

El viento, el frío, el silencio y el tiempo, que parece haberse detenido en aquél lugar, son los únicos testigos de cientos de historias que descansan a 2600m de altura. Y esas piedras que cobijan aquellos cuerpos tan preciados por el Coloso de América, celosas de lo que resguardan y conscientes que nunca nadie va a reclamar su preciado tesoro. Esos cuerpos, fieles reflejos de una dura batalla ganada, lejos, hace tiempo, por la montaña mas alta de América de la cual ahora ellos también forman parte.

Si pasas por la ruta internacional 7, alla, cerca de Puente del Inca, sobre la margen del río Las Cuevas, detente unos minutos y ríndeles el merecido homenaje tan solo con tu silencio.

Fuentes: Diario Los Andes, Alfredo Magnani.




Galería de imagenes





Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10265
Versión imprimible: http://www.alpinismonline.com/mz-notas-print.asp?id=10265




Comentarios (0)

Comenta sin registrarte


Se podrá comentar dentro de los 5(cinco) días de publicada la nota



Esta nota ya se encuentra cerrada a comentarios